CÓRDOBA AVANZA EN LA SIMPLIFICACIÓN DE TRÁMITES POR CAMBIOS DE DOMICILIO DE ESTABLECIMIENTOS ALIM
ALUMNAS CORDOBESAS Y DEL PAÍS REALIZARON UN ACANTONAMIENTO ESPACIAL EN LA FALDA
Durante tres días, 21 estudiantes de entre 14 y 18 años participaron de un acantonamiento espacial en la localidad de La Falda, donde llevaron a la práctica los conocimientos adquiridos en el programa internacional ShakthiSAT, una iniciativa de la India destinada a capacitar a jóvenes mujeres en el ensamblado de satélites.
Las alumnas —19 provenientes de Córdoba, una de Salta y otra de Tucumán— vivieron una experiencia formativa durante un fin de semana para ensamblar cinco satélites CubeSat, aplicando contenidos de matemática, física, programación, robótica y electrónica que estudiaron durante meses de cursado teórico.
El acantonamiento permitió que las estudiantes se reunieran presencialmente por primera vez, en una instancia inédita y totalmente única, con un carácter federal, tras un proceso de formación completamente virtual.
Jorge Ignacio Sánchez Solano, profesor y jefe de departamento de especialidad, expresó que el objetivo fue “conglomerar a estas estudiantes con los mismos intereses y la misma iniciativa, para que pudieran generar prácticas en robótica y en el área espacial”.
En este sentido, explicó que desde la escuela ProA de La Falda “se buscó que las estudiantes pudieran dormir bajo techo, permanecer más de 24 horas en el establecimiento y compartir una instancia integral”.
“Es una propuesta pensada para fomentar el aprendizaje aeroespacial y el trabajo en equipo, fundamentales en esta etapa de formación”, señaló el docente, haciendo hincapié en el perfil del acantonamiento.
Por otra parte, Sánchez Solano destacó que disciplinas como física y matemática fueron esenciales para comprender el funcionamiento de los satélites, mientras que la programación permitió resolver problemáticas técnicas y dar sentido integral a lo aprendido.
Las estudiantes incluso desarrollaron una interfaz visual que centraliza y presenta datos clave de forma gráfica y resumida para visualizar los datos captados por sus dispositivos.

El encuentro se organizó en tres etapas:
- Día 1: presentación, dinámicas de integración y conformación de equipos.
- Día 2: armado y desarrollo de los CubeSat.
- Día 3: muestra final de los cinco satélites ensamblados.
Los grupos se dividieron en cuatro equipos, cada uno con una misión distinta dentro del ensamblado.
Los cinco satélites: misión por misión
Cada uno de los CubeSat ensamblados abordó un desafío real asociado al funcionamiento de un satélite en órbita baja:
Optimización de paneles solares: sistema de sensores para mantenerlos perpendiculares al sol y maximizar la captación energética.
Sensado de métricas terrestres: medición de CO₂ y contaminación lumínica.
Estabilidad orbital: uso de motores y sensores para mantener la orientación del satélite.
Calidad del aire en atmósfera baja: recolección de datos ambientales desde órbita baja.
Soluciones combinadas: integración de mediciones atmosféricas y terrestres para diversos análisis.
Todos los dispositivos utilizaron Arduino como plataforma principal. Ámbar Torri, alumna de cuarto año, fue una de las integrantes del acantonamiento y desde primer año viene estudiando modelos de satélites. En este evento encontró una experiencia única.
“Desde que empecé la escuela practicamos con distintos funcionamientos de satélites. Hicimos un CubeSat que detectaba infrarrojos y otro del tamaño de una lata. Saber que ahora estamos en un proyecto de la India es muy loco y muy lindo”, indicó.
Sobre la dinámica del encuentro, recordó que “el primer día fue para conocernos. Había chicas de muy cerca y de muy lejos, compartir miradas distintas fue único”.
Ámbar detalló que su equipo se dividió en tareas de simulación, circuito y programación hasta lograr el ensamblado final: “Después de simular y programar, tuvimos que modificar porque no leía el código, pero logramos que funcione y fue una satisfacción enorme”.
Pensando en su futuro, la estudiante tiene un objetivo claro: “Quiero estudiar ingeniería aeroespacial. Haber aprendido todas las partes y estructuras de un satélite antes de llegar a la universidad me facilita todo. Te abre la cabeza desde muy temprana edad”.
Constanza Mayr, también de cuarto año, destacó el rol del trabajo técnico: “Lo que más me gustó fue el armado: conectar cables, trabajar la electrónica y programar la placa. Íbamos rotando para vivir todas las experiencias”.
Su equipo se encargó de la carga útil del satélite: “Nuestra misión fue medir contaminación lumínica y calidad del aire. Elegimos este desafío porque nos parecía importante obtener esos datos y quizás, en el futuro, hacerlo realidad”.
El satélite que desarrollaron se llamó Green Signal: “Tiene sensores, uno de CO₂ y otro de contaminación lumínica, conectados a un Arduino Nano. El nombre lo elegimos porque transmite señales ‘verdes’, vinculadas al medio ambiente”.

Educación pública, ciencia y futuro
La Directora de la Escuela ProA de La Falda, Josefina Gómez, destacó el rol del establecimiento al recibir a las participantes del programa internacional.
“La escuela abrió sus puertas a un grupo de chicas apasionadas por la ciencia, que pudieron encontrarse personalmente y descubrir que en distintos puntos de la provincia y del país existen jóvenes con sus mismos intereses”, expresó.
Gómez subrayó la importancia de la educación pública como garante del acceso al conocimiento: “Desde un lugar como La Falda, que es interior del interior, trabajamos todos los días para acercar la ciencia y la tecnología a nuestras estudiantes. Pueden acceder al conocimiento, a la programación, al arte o a la filosofía, sin importar si están en La Falda, Córdoba capital o Buenos Aires”.
El acantonamiento espacial cerró un ciclo de formación intenso para las estudiantes, que ahora se preparan para la instancia final del programa ShakthiSAT en India, donde deberán ensamblar un satélite en territorio asiático.