Peatón lesionado tras ser rozado por un vehículo en Villa Carlos Paz
Rocío Chinellato: “El femicidio de Agostina no es un caso aislado"
A pocos días del femicidio de Agostina, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, el debate sobre la violencia de género, la actuación de la Justicia y el tratamiento mediático del caso continúa generando profundas reflexiones en distintos ámbitos de la sociedad.
En ese contexto, el programa Decisión de Canal 2 CPTV dialogó con Rocío Chinellato, subcoordinadora de la Unidad Central de Políticas de Género de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), quien sostuvo que el crimen debe analizarse como parte de una problemática estructural y no como un hecho aislado.
“El femicidio de Agostina ocurre en el marco de una realidad que atraviesa a toda la sociedad. No estamos hablando de un caso individual o excepcional, sino de una problemática pública, política y social”, expresó.
Una realidad respaldada por cifras
Durante la entrevista, Chinellato recordó que este año se cumplen once años del surgimiento del movimiento Ni Una Menos, impulsado para visibilizar la violencia de género y exigir respuestas institucionales.
En ese sentido, señaló que las estadísticas reflejan la gravedad de la situación: “Cada 31 horas se registra un femicidio o transfemicidio en Argentina. En estos once años hubo más de 3.200 víctimas”.
Para la especialista, estos números demuestran que la violencia de género sigue siendo una problemática vigente que requiere políticas públicas sostenidas y mecanismos eficaces de prevención y protección.
Críticas al accionar judicial
La referente de la UNC también se refirió a las falencias detectadas en la investigación del caso Agostina y cuestionó las demoras registradas tanto en la recepción de la denuncia como en la activación de los protocolos de búsqueda.
“Cuando una denuncia no es atendida en tiempo y forma, cuando se demora una búsqueda o una alerta nacional, estamos frente a fallas institucionales que pueden tener consecuencias irreparables”, afirmó.
Asimismo, consideró que el caso volvió a poner en evidencia la necesidad de capacitar a funcionarios de los tres poderes del Estado en materia de género y derechos humanos.
El papel de los medios de comunicación
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la cobertura periodística del caso y la forma en que se abordó la figura de la víctima.
Chinellato advirtió que en muchas ocasiones la información difundida se centró en aspectos de la vida privada de la adolescente, dejando en un segundo plano a los responsables directos del crimen y a quienes debían garantizar su protección.
“Muchas veces se termina poniendo el foco sobre la víctima, sobre su familia o su entorno, y se pierde de vista quiénes son los verdaderos responsables”, señaló.
Además, remarcó que los medios de comunicación tienen una responsabilidad fundamental en la construcción de la opinión pública y en la prevención de la violencia simbólica y mediática.
“Era una adolescente, no un personaje”
La especialista compartió una experiencia vivida en las aulas tras el crimen y aseguró que muchos estudiantes conocían detalles íntimos de la vida de Agostina, pero no podían identificar al acusado por el femicidio.
Para Chinellato, esa situación refleja cómo la exposición mediática puede deshumanizar a las víctimas y convertirlas en objeto de consumo informativo.
“Estamos hablando de una adolescente de 14 años, una persona real con una vida, una familia, amigas y proyectos. No de un personaje construido para las redes sociales o los medios”, enfatizó.
Un compromiso colectivo
Finalmente, la representante de la UNC sostuvo que la lucha contra la violencia de género no depende únicamente de la Justicia o del Estado, sino también de las acciones cotidianas de toda la sociedad.
“Cada persona tiene una responsabilidad en cómo aborda estos temas, en los discursos que reproduce y en las prácticas que naturaliza. Los micromachismos, los comentarios discriminatorios o la difusión de contenidos sin consentimiento también forman parte de un entramado que sostiene estas violencias”, explicó.
Por ello, destacó la importancia de fortalecer los espacios de formación, sensibilización y prevención tanto en instituciones educativas como en ámbitos laborales y comunitarios.
“El desafío es construir una convivencia libre de violencia y entender que nuestras acciones individuales también tienen impacto en la sociedad. No alcanza con conmovernos frente a un femicidio; debemos preguntarnos qué podemos hacer para que no vuelva a ocurrir”, concluyó.