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Libreros advierten que eliminar el precio fijo del libro pondría en riesgo al sector
La posible derogación de la Ley de Precio Fijo del Libro volvió a encender las alarmas en el sector editorial. Desde la Cámara de Librerías de Córdoba (CALIPACER), su integrante Sebastián Piscitello cuestionó la iniciativa del Gobierno nacional y aseguró que la medida favorecería a las grandes cadenas comerciales en detrimento de las librerías independientes, además de poner en riesgo el acceso equitativo a los libros en todo el país.
Durante una entrevista en el programa A la Mañana Noticias, de Canal 2 de Carlos Paz TV, Piscitello explicó que la normativa vigente establece que un libro debe venderse al mismo precio en cualquier punto del territorio nacional, independientemente del tamaño de la librería o de la ciudad donde se comercialice.
Según sostuvo, las librerías no fijan los valores de venta. "El precio lo establecen exclusivamente las editoriales, mientras que librerías y distribuidoras sólo comercializan el producto", remarcó, al tiempo que destacó que la ley permite que pequeños comercios puedan competir en igualdad de condiciones con las grandes cadenas.
"No le cuesta un peso al Estado"
Uno de los principales cuestionamientos del dirigente librero apunta a que la eventual derogación no implicaría ningún ahorro para las cuentas públicas.
Piscitello señaló que la ley no contempla subsidios ni erogaciones estatales, por lo que considera difícil comprender las razones de impulsar su eliminación. En ese sentido, sostuvo que la medida no responde a un criterio de reducción del gasto público, como ocurrió con otras políticas de desregulación.
Desde CALIPACER advierten que, sin un precio uniforme, las grandes plataformas y cadenas podrían ofrecer importantes descuentos para captar clientes, algo imposible de igualar para las pequeñas librerías.
El dirigente comparó el escenario con otros mercados donde los grandes jugadores utilizan promociones agresivas para desplazar a los comercios de menor escala. A su entender, esa dinámica terminaría concentrando las ventas y provocando el cierre de numerosos locales, con el consecuente impacto sobre el empleo y la diversidad cultural.
Piscitello también destacó que Argentina posee una de las mayores densidades de librerías por cantidad de habitantes de la región, un indicador que, según afirmó, refleja la importancia cultural del sector y que podría verse afectado por una eventual desregulación.
Reclamo por la falta de diálogo
Otro de los puntos cuestionados fue la ausencia de consultas al sector antes de avanzar con la iniciativa.
El representante de CALIPACER afirmó que las entidades vinculadas al libro no fueron convocadas para debatir el proyecto y reclamó que cualquier modificación contemple la opinión de quienes integran la cadena editorial desde hace décadas.
Finalmente, recordó que legislaciones similares existen en varios países europeos y pidió a los legisladores nacionales que analicen el impacto de una eventual derogación sobre la industria editorial y el acceso a la cultura.