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INFORMACION GENERAL
El Refugio Cura Brochero cerró sus puertas: qué ocurrirá de ahora en más
El Refugio Nocturno Cura Brochero cerró sus puertas este lunes por la mañana, después de 28 años de funcionamiento. La decisión se tomó ante la imposibilidad de sostener los costos de alquiler y servicios con los recursos disponibles, aunque desde la asociación civil que lo administra aclaran que todavía no está definido si se trata de un cierre definitivo.
La última jornada se había previsto inicialmente para el sábado 15, pero finalmente se trasladó al domingo 16. De ese modo, las 14 personas que permanecían alojadas durante esa última semana pudieron pasar la noche, desayunar el lunes por la mañana, retirar sus pertenencias y dejar el inmueble.
Susana Vera, una de las coordinadoras del refugio, explicó que las puertas se cerraron a las 8 de la mañana. A partir de allí comenzó una nueva etapa: preparar la vivienda para entregarla a sus propietarios, ya que no habrá una renovación del contrato de alquiler, que había vencido el 30 de junio y había obtenido una extensión hasta fines de agosto.
“Fuimos allá, fuimos a vivir esa última noche que tampoco sabemos si va a ser realmente la última noche”, fue la explicación durante el informe realizado desde el lugar.
El problema del alquiler y los costos
Uno de los principales motivos que llevó a la decisión fue el desfasaje entre el subsidio municipal y los costos que debe afrontar el refugio.
Según se explicó, el municipio mantiene un aporte de $1.200.000, establecido originalmente cuando el alquiler rondaba los $650.000. Con la actualización del valor del inmueble, ese monto dejó de alcanzar para cubrir alquiler y servicios.
A ese aporte se suma una colaboración económica de la Iglesia del centro, a través del padre Nasp, pero tampoco resulta suficiente para cubrir todos los gastos.
Ante la posibilidad de generar deudas, la asociación optó por cerrar y evaluar más adelante si existen condiciones para retomar la actividad.
Qué pasará con las donaciones
Vera también explicó qué ocurrirá con los muebles, camas, colchones, ropa y otros elementos reunidos durante los años de funcionamiento.
Al tratarse de una asociación civil, existe un estatuto que establece el destino de los bienes. Las donaciones deberán ser clasificadas y destinadas a entidades que cuenten con personería jurídica.
En cambio, aquellos elementos que fueron adquiridos por la propia asociación podrán venderse para obtener recursos destinados a los arreglos que requiere la vivienda antes de su entrega.
Durante los próximos días se retirarán muebles que fueron incorporados al inmueble, se realizarán tareas de limpieza y acondicionamiento y se organizará todo lo necesario para entregar la casa antes del 31 de agosto.
¿Cierre definitivo o una pausa?
La pregunta sobre el futuro del refugio todavía no tiene respuesta.
Durante el informe, se planteó la posibilidad de buscar otra propiedad, incluso en zonas más alejadas del centro, donde el alquiler pudiera resultar más accesible. Sin embargo, encontrar una vivienda con las características necesarias no es sencillo: se requiere un espacio amplio, con habitaciones diferenciadas para hombres y mujeres y condiciones adecuadas para el funcionamiento de un refugio.
Por eso, desde la organización no hablan todavía de un cierre definitivo.
El futuro dependerá, entre otras cuestiones, de la posibilidad de conseguir un inmueble y de reunir los recursos necesarios para sostenerlo sin generar nuevas deudas.
La última noche permitió además poner en primer plano las historias de quienes estaban alojados. De las 14 personas que permanecían allí, tres aceptaron hablar durante el informe y contaron qué significaba para ellos ese espacio.
El cierre, entonces, no representa solamente el final de un contrato de alquiler. También marca el cierre de una etapa de 28 años de una institución que funcionó como alojamiento, comedor y espacio de asistencia para personas en situación de calle.
Ahora comienza otra etapa, todavía abierta, en la que la posibilidad de que el Cura Brochero vuelva a abrir sus puertas dependerá de encontrar las condiciones económicas y edilicias para hacerlo posible.