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Comerciantes de Carlos Paz advierten por el cierre de locales y el precio de los alquileres

La postal de las persianas bajas comenzó a repetirse en distintos sectores de Villa Carlos Paz y encendió una señal de alarma entre los comerciantes. Lo que inicialmente muchos interpretaban como dificultades individuales empezó a ser percibido como parte de una problemática mucho más amplia: locales que cierran, alquileres difíciles de afrontar y una actividad comercial que espera la llegada de la temporada como una oportunidad para recuperar algo de oxígeno.

“Sentimos que lo que empezó como si fuera un problema personal, como si estuviéramos tomando cada uno estrategias equivocadas, de repente salimos afuera y nos empezamos a dar cuenta de que todos los locales están cerrando”, expresó una comerciante al describir la situación que atraviesa el sector.

La recorrida por las calles del centro y otros corredores comerciales, sostuvo, permite comprobar esa realidad. Las persianas bajas dejaron de ser casos aislados y comenzaron a convertirse en una imagen frecuente.

“Eso nos da la pauta de que no es un problema personal, no es que estamos haciendo algo mal, sino que es una cuestión muy general”, señaló.

La incertidumbre se profundiza por la expectativa puesta en la temporada. Para muchos comerciantes, sostener los negocios durante los meses de menor movimiento se volvió cada vez más difícil y la espera por el verano genera más angustia que certezas.

“Sentimos que vamos hacia allá, no a una permanencia. Esto de esperar la temporada nos angustia mucho. Vamos a llegar a la temporada y vamos a llegar así, angustiados”, resumió.

Alquileres: otro frente de preocupación

A la caída del consumo y los mayores costos se suma el peso de los alquileres comerciales. En este punto, los comerciantes aseguran que existen situaciones muy diferentes entre propietarios.

“Hay propietarios que son bastante solidarios y comprensivos. Hay otros que no, que no son así”, explicó la comerciante.

La situación también genera interrogantes sobre el futuro de los inmuebles que quedan vacíos. En sectores como la avenida Cárcano, por ejemplo, pueden observarse propiedades que permanecen disponibles durante meses sin encontrar nuevos inquilinos.

“Yo camino mucho lo que es avenida Cárcano y me pregunto sinceramente qué pasa con todas esas propiedades que están en alquiler un mes, dos meses, tres meses, cuatro meses, que los inquilinos se van y no los pueden volver a alquilar”, planteó.

El fenómeno, según su mirada, también alcanza a las galerías comerciales. La existencia de locales vacíos durante períodos prolongados podría terminar convirtiéndose en un problema no solamente para quienes intentan sostener sus emprendimientos, sino también para los propietarios.

“Sabemos que tarde o temprano todo esto que estamos viviendo va a ser también un problema de los propietarios que tienen sus locales vacíos. No sabemos cómo ellos lo están viviendo”, agregó.

Un mercado que empieza a acomodarse

La discusión sobre los alquileres también abrió otra mirada: la posibilidad de que el propio mercado esté comenzando a modificar los valores ante la dificultad para encontrar inquilinos.

Durante años, en las zonas comerciales más demandadas de Carlos Paz, la disponibilidad de locales fue limitada y los propietarios contaban con interesados dispuestos a ocuparlos. Esa situación, según los testimonios recogidos, comenzó a cambiar.

Hoy aparecen locales que permanecen desocupados durante meses porque los valores pretendidos no encuentran respuesta en el actual escenario económico.

La lógica comienza a invertirse: si un comerciante deja un inmueble porque no puede afrontar el alquiler, el próximo interesado tampoco necesariamente estará dispuesto o en condiciones de pagar el mismo precio.

El resultado es una tensión que afecta a ambas partes. Mientras los comerciantes reclaman costos más razonables para poder continuar, algunos propietarios deben decidir entre reducir el alquiler o mantener el inmueble vacío a la espera de mejores condiciones.

De las dificultades a las persianas bajas

La preocupación de quienes todavía mantienen abiertos sus negocios convive con una realidad más extrema: comerciantes que directamente decidieron bajar las persianas porque los números dejaron de cerrar.

El planteo que circula entre los comerciantes es contundente: continuar acumulando pérdidas puede terminar agravando una situación económica que ya resulta difícil de sostener.

Así, el problema dejó de estar solamente en la facturación. También intervienen los alquileres, los servicios, los impuestos, los salarios, los costos de reposición y una demanda que no alcanza para compensar la estructura de gastos.

La escena que se observa en distintos puntos de Carlos Paz expone, de esta manera, dos caras de una misma crisis. Por un lado, quienes todavía abren todos los días y buscan resistir hasta la próxima temporada. Por otro, quienes ya no encontraron margen para continuar.

La expectativa está puesta en que el movimiento turístico permita recuperar ventas y recomponer parte de lo perdido. Pero entre los comerciantes crece una pregunta que excede al próximo verano: ¿alcanza la temporada para sostener una actividad que necesita sobrevivir durante todo el año?

Mientras tanto, las persianas bajas funcionan como una señal visible de un problema que, según advierten desde el sector, dejó de ser individual y empieza a convertirse en una preocupación general para el comercio de Villa Carlos Paz.

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