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OSFA: qué pasa con los hoteles de Cosquín y La Falda y qué puede ocurrir con sus trabajadores

La crisis que atraviesa la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) también tiene su impacto en el Valle de Punilla, donde funcionan establecimientos hoteleros vinculados al organismo y que en los últimos días quedaron en el centro de la preocupación de sus trabajadores.

Tras las protestas realizadas por empleados y la toma de la sede nacional de la entidad, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) informó que se logró asegurar la continuidad laboral de los trabajadores durante los próximos 60 días. La medida abrió una instancia de negociación, aunque desde el gremio advierten que el futuro continúa siendo incierto.

La situación alcanza a 118 trabajadores en Punilla, distribuidos entre dos establecimientos en Cosquín y uno en La Falda. Según detalló Juan Pablo Pozzi, secretario general de la seccional Noroeste de ATE Córdoba, una parte importante de esos empleados son contratados y no cuentan con estabilidad como planta permanente.

Cuántos trabajadores dependen de los hoteles

Uno de los establecimientos funciona en Cosquín, donde se encuentra la residencia ubicada en un predio de aproximadamente 42 hectáreas. Allí trabajan unas 40 personas, aunque solamente cinco serían de planta permanente.

El segundo establecimiento de Cosquín es el hotel Costanera, ubicado sobre el río Cosquín. Allí trabajan unos 25 empleados, mientras que en el establecimiento de La Falda se desempeñan alrededor de 55 trabajadores, de los cuales 21 son de planta permanente, de acuerdo con el detalle brindado por el dirigente sindical.

La modalidad de contratación es uno de los puntos que genera mayor preocupación. Pozzi señaló que los contratos que anteriormente tenían una duración anual pasaron, según su denuncia, a períodos más cortos durante la actual administración nacional, llegando en algunos organismos a ser mensuales.

La advertencia sobre el futuro

El dirigente de ATE sostuvo que los trabajadores permanecen en estado de alerta pese a la continuidad garantizada por 60 días.

Según planteó, una de las posibilidades que preocupa al sector es que los trabajadores contratados queden fuera de sus puestos una vez vencidos sus contratos, mientras que los empleados de planta permanente podrían ser puestos en disponibilidad.

De acuerdo con su explicación, la disponibilidad implica que los trabajadores deben intentar ser trasladados a otro organismo estatal. Pozzi cuestionó esta alternativa porque, según sostuvo, se da en un contexto en el que el Estado nacional viene reduciendo organismos y estructuras.

La discusión por los hoteles

Además del conflicto laboral, la discusión involucra el futuro de los establecimientos turísticos.

Pozzi afirmó que el gremio interpreta que existe un proyecto para avanzar con la venta de inmuebles vinculados a OSFA y sostuvo que a comienzos de año se había planteado la posibilidad de desprenderse de terrenos y edificios para afrontar la situación financiera de la entidad.

También aseguró que los hoteles de Punilla mantienen actividad turística y que existen eventos programados. En particular, afirmó que el establecimiento de La Falda tiene 150 eventos programados y pagos entre octubre y enero, una situación que, según el dirigente, contradice la versión de que los establecimientos no estarían siendo utilizados.

Estas afirmaciones corresponden al dirigente sindical entrevistado y no incluyen en la entrevista documentación oficial que permita corroborar de manera independiente el cronograma de eventos o los planes de venta mencionados.

Un conflicto que también preocupa por el turismo

Para los trabajadores, el problema excede la continuidad de los puestos laborales. Los hoteles cumplen además una función dentro de la actividad turística de Punilla, tanto por la infraestructura que poseen como por los eventos y contingentes que reciben.

En el caso del establecimiento de Cosquín, Pozzi destacó el tamaño del predio y su ubicación, mientras que también remarcó el valor histórico que los trabajadores atribuyen a estos espacios.

Según el dirigente, existe además una fuerte identificación de los empleados con los establecimientos, especialmente entre quienes llevan décadas trabajando allí.

Qué puede pasar en los próximos 60 días

La continuidad por 60 días funciona ahora como una ventana para definir el futuro de los trabajadores y de los establecimientos.

ATE anticipó que continuará reclamando por la estabilidad laboral y rechazando cualquier medida que implique despidos o el cierre de los hoteles. El gremio también plantea que muchos trabajadores llevan años desempeñándose bajo modalidades contractuales y reclama que puedan acceder a la planta permanente.

Mientras tanto, en Punilla la preocupación se concentra en los 118 trabajadores que dependen de los tres establecimientos y en el impacto que una eventual modificación del esquema de funcionamiento tendría sobre sus familias y sobre la actividad turística local.

Por ahora, el escenario quedó abierto durante los próximos dos meses. El conflicto que comenzó con las protestas y la toma de la sede nacional de OSFA logró, al menos temporalmente, frenar la incertidumbre inmediata sobre los puestos de trabajo. Pero la discusión de fondo —el futuro de los contratos, la situación financiera del organismo y el destino de los hoteles— todavía no está resuelta.

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