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Violencia y discriminación: El reclamo de AMMAR Córdoba
La violencia contra las trabajadoras sexuales volvió a quedar en el centro del debate tras una serie de hechos que generaron preocupación en el sector. En diálogo con A la Mañana Noticias, Blanca Mendoza, secretaria de prensa de AMMAR Córdoba, manifestó la conmoción de la organización por los femicidios registrados durante octubre y denunció que existe un trato desigual hacia las víctimas cuando se trata de mujeres que ejercen el trabajo sexual.
“Parece que la vida de una trabajadora sexual no importa”, expresó Mendoza, al cuestionar las diferencias en las investigaciones policiales y judiciales. En ese sentido, reclamó que cada caso sea abordado con la misma rigurosidad, sin poner el foco en las víctimas y dejando de lado la responsabilidad de los agresores.
La referente sostuvo que el principal problema no es el trabajo sexual en sí mismo, sino las condiciones de clandestinidad y la falta de reconocimiento de derechos. Según explicó, la ausencia de políticas públicas y de respuestas por parte del Estado, en sus distintos niveles, expone a las trabajadoras a mayores situaciones de vulnerabilidad.
Mendoza también vinculó el incremento de los discursos de odio y la violencia con determinados mensajes provenientes de sectores políticos y autoridades nacionales. Consideró que estas expresiones contribuyen a legitimar actitudes discriminatorias y generan un clima en el que algunas personas se sienten habilitadas para ejercer violencia contra quienes realizan esta actividad.
Al referirse a los hechos ocurridos en los bosques de Palermo y a las agresiones difundidas en redes sociales, manifestó su preocupación por la naturalización de los discursos machistas y la violencia, incluso entre los sectores más jóvenes.
Frente a este escenario, desde AMMAR Córdoba insisten en la necesidad de avanzar en una legislación que reconozca el trabajo sexual y garantice derechos tanto a quienes actualmente lo ejercen como a quienes lo hicieron en el pasado. También consideran fundamental generar espacios de diálogo y promover políticas educativas que permitan combatir los prejuicios.
En ese marco, Mendoza destacó las distintas actividades que desarrolla la organización, entre ellas una escuela primaria, talleres, cursos, consultorios de primera escucha y espacios de acompañamiento vinculados a situaciones de violencia y consumos problemáticos. Además, cuentan con una sala cuna que recibe a niños y niñas de entre 45 días y 3 años, abierta también a familias de la comunidad.
“Queremos salir a trabajar y volver con vida a nuestras casas”, sostuvo la referente, al sintetizar el reclamo del sector. Y concluyó que el reconocimiento de derechos, la educación y el acceso a la Justicia son fundamentales para terminar con la violencia y la discriminación.